RITUALES JUVENILES
Introducción
La juventud es una fase fundamental del ser humano caracterizada porque en ella se producen cambios biológicos pero también porque en esta etapa el adolescente consolida la identidad social que lo lleva a alcanzar la madurez y el equilibrio que requiere para un pleno desarrollo.
Las características especificas de la identidad de los jóvenes en cada época depende del contexto cultural, social e histórico que les toque vivir , y son precisamente estas condiciones las que los llevan a comportarse de modos diversos.
Los jóvenes de hoy en día pertenecen a un mundo globalizado, prefieren como formas de sociabilización y comunicación las redes sociales que ofrece el Internet, herramienta que se ha convertido en vital para esta generación.
El apogeo de estas nuevas tecnologías de información y el acceso a las mismas representan sin duda, una oportunidad para los jóvenes, y al mismo tiempo se constituye como un desafió para los adultos que los acompañan.
Hoy en día tienen el ritual del saludo por lo general los jóvenes se saludan golpeándose los puños, cogiéndose los brazos o apretándose las manos pero con dos dedos alzado o también la vestimenta una forma de expresarse la moda juvenil esta sujeta a los cambios permanentes de esta etapa que atraviesa al ser humano, pues refleja la relación que tiene el joven consigo mismo y con el entorno.
Las características especificas de la identidad de los jóvenes en cada época depende del contexto cultural, social e histórico que les toque vivir , y son precisamente estas condiciones las que los llevan a comportarse de modos diversos.
Los jóvenes de hoy en día pertenecen a un mundo globalizado, prefieren como formas de sociabilización y comunicación las redes sociales que ofrece el Internet, herramienta que se ha convertido en vital para esta generación.
El apogeo de estas nuevas tecnologías de información y el acceso a las mismas representan sin duda, una oportunidad para los jóvenes, y al mismo tiempo se constituye como un desafió para los adultos que los acompañan.
Hoy en día tienen el ritual del saludo por lo general los jóvenes se saludan golpeándose los puños, cogiéndose los brazos o apretándose las manos pero con dos dedos alzado o también la vestimenta una forma de expresarse la moda juvenil esta sujeta a los cambios permanentes de esta etapa que atraviesa al ser humano, pues refleja la relación que tiene el joven consigo mismo y con el entorno.

Tribus urbanas y mundo juvenil
Es en relación con un contexto de cambio sociocultural marcado por la tensión entre la masificación y el desarrollo de microgrupos o «tribus» que podemos comprender la emergencia de las «tribus urbanas» como nuevas formas de agrupación juvenil en las ciudades latinoamericanas.
- de la importancia de la organización político-económica, pasamos a la importancia de las masas.
- del sentido del individuo -establecido según la función- se pasa a la persona -rol-.
- y de los grupos contractuales pasamos a las tribus afectivas.
- Por un lado, constituirse en comunidades emocionales que se fundamentan en la comunión de emociones intensas, a veces efímeras y sujetas a la moda. Son agrupaciones constituidas por individuos que se reúnen y visten una estética para compartir una actividad y una actitud que genera sensaciones fuertes y confiere sentido a una existencia en donde en su cotidiano hay falta de contacto y contagio emocional.
- Oponer energía a la pasividad e hiperreceptividad del individuo de la sociedad de masas, constituyendo una fuente fragmentada de resistencia y prácticas alternativas, una energía subterránea que pide canales de expresión. Ejemplos: eventos deportivos, recitales, espacios festivos, etc.
- Construir una nueva forma de sociabilidad, en donde lo fundamental es vivir con el grupo, alejarse de lo político para adentrarse en la complicidad de lo compartido al interior del colectivo (códigos estéticos, rituales, formas de escuchar música, lugares propios). La sociabilidad neotribal opone una actitud empática en donde las relaciones intersubjetivas se mueven en una cuestión de ambiente más que de contenidos específicos; de feeling más que de una racionalidad medios/fines. A diferencia del individuo que tiene una función en la sociedad, la persona juega un papel dentro del grupo.
- Necesidad de contraponer a la fragmentación y dispersión de lo global, la necesidad de espacios y momentos compartidos en los que se desarrolle una interacción fuerte pero no continua, un sentimiento de pertenencia y proximidad espacial. Ejemplos: eventos con un fuerte componente físico: baile, codearse, golpearse, beber, etc.

Esta transformación en las relaciones sociales es la que Maffesoli define como neotribalismo emergente que hace que el sujeto salga de su encapsulamiento en la individualidad y diluya su experiencia cotidiana en la pertenencia a diferentes microgrupos o tribus. Las características de estas tribus serían:
A partir de la formulación del enfoque neotribal algunos investigadores de juventud como Costa et al. (1996) y Feixá (1997) se aproximan a nuevos fenómenos vinculados a la subjetividad de los jóvenes urbanos, constituyendo el concepto de tribu urbana más una mirada que una conceptualización taxonómica de la diversidad de grupos juveniles. No se trata de nominar e identificar a un grupo particular de jóvenes sino de dar cuenta de un cierto ethos, forma de actuar y habitar el presente, que comparten diferentes formas de agrupación juvenil urbana como son pandillas, barras bravas de fútbol, y grupos de jóvenes que se agrupan en torno a estilos juveniles asociados a la cultura del rock. Pese a su diversidad social y de intereses, lo que compartirían estos grupos es una tendencia a potenciar las pulsiones gregarias y asociativas del joven como sujeto, una cierta defensa de intereses comunes por parte del grupo que estrecha vínculos gregarios basados en valores específicos, y la valoración de lo grupal como un ámbito para compartir experiencias y rituales, que generan y consolidan el sentido de pertenencia al grupo (Costa, Pérez y Tropea, 1996).
Tribus urbanas en Chile: pandillas, barras y estilos juveniles
En primer lugar, señalaremos que en nuestro país al igual que en otros el fenómeno de las «tribus urbanas» se ha hecho presente a partir de la relectura y proyección que han hecho la prensa y los medios televisivos de las experiencias de jóvenes de otros países (especialmente de la experiencia de España). Es así como los suplementos juveniles y programas de actualidad de televisión empiezan a hablar a mediados de los noventa de la existencia, fundamentalmente, en Santiago de Chile de un conjunto de jóvenes que se agrupan en verdaderas «tribus urbanas». Desde la perspectiva mediática la noción de «tribu urbana» deviene entonces en estereotipo que más que descubrir la subjetividad juvenil encubre las formas en que se desarrolla la socialidad entre los jóvenes.

Un segundo aspecto a considerar a la hora de explicar la emergencia de «tribus urbanas» en Chile es la modificación de las formas de habitar y vivir la ciudad producto de la absorción de las tendencias de globalización y consumo. En el caso de la ciudad de Santiago su situación no difiere de la de otras urbes del planeta. Producto de la globalización y masificación se produce una pérdida del valor del espacio local, cambian las condiciones de vida urbanas, esto se traduce en cambios en la vida cotidiana de las nuevas generaciones de jóvenes.
Por un lado, durante los noventa se produce un proceso de fuerte territorialización de las agrupaciones juveniles pertenecientes a sectores populares, constituyéndose una gran cantidad de pandillas juveniles que se agrupan fundamentalmente a nivel de las poblaciones y de los sectores más pobres de las comunas del sector norte y sur de Santiago. Estas pandillas y grupos de esquina se constituyen en torno a diferentes intereses en donde se incluye la adhesión a las barras bravas de los clubes de fútbol más populares de Chile como son el Colo-Colo y la Universidad de Chile, la identificación con una tendencia musical, fundamentalmente el rap y el hip-hop, o la identificación con códigos de la subcultura delincuencial.
Por otro lado, un circuito de jóvenes proveniente de comunas de sectores medios y adherentes a estilos juveniles como el punk, la new wave, que antes se agrupaba en torno a sus comunas va reconstruyendo su circuito en torno a la ocupación de espacios territoriales mayores ubicados en el sector centro de Santiago, estos jóvenes salen de sus circuitos locales para ocupar espacios céntricos como son la Plaza Italia y el Barrio Bellavista primero, y luego el sector del Parque Forestal ubicado atrás del Palacio de Bellas Artes. Lo mismo ocurre con adherentes a otras tendencias «musicales alternativas» como el tecno, el ambient quienes comienzan a agruparse en torno a espacios de consumo universal como son ciertos bares y discoteques del sector centro y poniente de Santiago.
Si bien la prensa ha tendido a confundir y a agrupar en un mismo rótulo, la existencia de diferentes formas de agrupación y construcción de grupos de referencia juvenil nominándolas como parte del fenómeno «tribus urbanas», nos parece interesante poner a prueba la validez de este concepto en el caso de agrupaciones juveniles que se constituyen en torno a espacios de consumo de la industria cultural juvenil. Es así como en el caso que presentamos a continuación, analizaremos de qué forma el «estilo alternativo» constituye un espacio de identificación homologable a una «tribu urbana». Para esto presentaremos nuestra experiencia de investigación con un segmento de jóvenes que se reúnen cotidianamente en torno al consumo cultural de música, estética y espacios urbanos como bares y discoteques en el sector poniente de Santiago.
A partir de nuestra investigación pudimos sintetizar la pluralidad de participantes de esta «tribu urbana» en a lo menos tres grupos de jóvenes. El primero constituido por los «antiguos» o los «pelaos», que congrega a jóvenes que se identifican con tendencias como la new wave, el tecno industrial y el punk, los que provienen de comunas populares de Santiago de Chile como San Miguel, La Cisterna, Recoleta, Maipú, Independencia, Quinta Normal, etc. La autoidentificación de ellos como grupo, nace de un sentido de pertenencia a una comunidad de jóvenes, del compartir ciertos territorios. Son jóvenes que provienen de una misma comuna, de un mismo sector, de un mismo barrio.
Un segundo grupo constituido por estudiantes, que distingue en su interior a jóvenes que estudian carreras que son significadas como no convencionales, «alternativas». Nos referimos con esto a estudiantes de arte, teatro, diseño, publicidad, arquitectura tanto de universidades tradicionales como privadas o de diferentes institutos o academias. Por otro lado, y en oposición a los «estudiantes alternativos», encontramos un grupo de público flotante constituido por los jóvenes que estudian carreras que, en oposición a las artísticas, son vistas como «típicas» como son por ejemplo derecho, psicología, medicina, periodismo, etc.
Finalmente, encontramos un tercer grupo constituido por los «carreteros».[2] Éstos son jóvenes que no trabajan en forma estable ni estudian sino que se dedican la mayor parte de su cotidiano a disfrutar de su «tiempo libre». Viven con sus padres, no estudian pero cuentan con una buena situación económica familiar, lo que les permite financiar sus «carretes», sin tener que trabajar.
Dentro de estos universos grupales, las mujeres se definen y reconocen como autónomas, manifestando un mayor nivel de individuación que los hombres. Ellas no se definen como parte de ningún grupo de referencia y desestiman las clasificaciones.
Una vez presentados los actores que forman parte de la tribu, haremos una breve caracterización del espacio físico y simbólico en donde estos jóvenes interactúan.

FALTA LA TAREA COMPLETELA.
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